miércoles, 10 de julio de 2013

Nace el ‘Socorro Rojo’ del siglo XXI para hacer frente al ‘austericidio’

Cuarto Poder
10 de julio

En 1934, tras la fallida Revolución de Octubre, el Socorro Rojo Internacional se convirtió en una organización clave para asegurar el abastecimiento de los bienes de primera necesidad a las capas obreras, el desarrollo de programas de solidaridad entre familias y acercar la cobertura sanitaria a la zona rural. Ahora, en 2013, en el epicentro de una crisis económica mundial combinada con políticas de austeridad en Europa, un grupo de ciudadanos se ha puesto manos a la obra para estrechar lazos entre la clase obrera y poner en marcha la Red de Solidaridad Popular, una organización que hereda la tradición del Socorro Rojo y que buscará paliar las consecuencias del ‘austericidio’.


“Este proyecto pretende poner en marcha, en todos los lugares posibles, una Red de solidaridad de clase para cubrir las necesidades de los desposeídos desde la solidaridad y el refuerzo de la organización colectiva. No buscamos la caridad sino la solidaridad obrera”, explica a cuartopoder.es Ismael González, portavoz de la Red, que este miércoles se en la parroquia de San Carlos Borromeo con la presencia de Alberto Garzón, Esther López Barceló y Nelsón Restrepo.

Los datos sobre la situación de la España real son elocuentes. El 21,1 % de la población española y uno de cada cuatro menores de 16 años viven por debajo del umbral de pobreza, el 12,7% de los hogares llega a final de mes con “mucha dificultad” y el 40,0% de las familias no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos. Estos son sólo algunos indicadores recogidos por el Instituto Nacional de Estadística a finales de 2012. La realidad, como ya se conoce, supera siempre a la estadística.

“Los datos demuestran la violencia estructural que están implantando en los países capitalistas mediante las políticas de recortes o de austeridad”, denuncia González, que advierte que en este contexto se hace más prioritario que nunca la organización para la defensa de los trabajadores. Por ello, hace apenas seis meses él y un grupo de compañeros se pusieron manos a la obra para dar forma a esta Red de Solidaridad. “Hacía tiempo que la izquierda no se planteaba resolver necesidades inmediatas que nos sobrevienen debido a los recortes del Estado. Es hora de recuperar este espacio”, asegura el portavoz de esta organización.

¿Cómo funciona?

La Red de Solidaridad popular se plantea tres objetivos básicos frente a las políticas de austeridad: cubrir la ausencia de políticas públicas por parte del Estado generando programa de solidaridad y auto organización, desarrollar herramientas en base a la economía social y capacitar a los trabajadores para hacer del socialismo “una praxis en el presente”.

Para cumplir tan ambicioso propósito la recién nacida Red plantea cuatro programas o ámbitos de actuación. Desde la Red, no obstante, insisten en que estos cuatro programas no deben ser los únicos ni tan poco los obligatorios. “Cada grupo de ciudadanos que esté dispuesto a ayudar debe analizar las necesidades de su barrio, pueblo o ciudad y articular una respuesta respecto a esas necesidades”, recomienda Ismael González.

El primero de estos cuatro ejes de actuación es el programa de soberanía alimentaria cuya principal novedad se trataría de la creación grupos de consumo. Estos grupos buscarían organizar a los consumidores fuera del circuito comercial permitiéndoles adquirir productos ecológicos de la zona, sin tratamientos ni aditivos, y sin intermediarios. “Permite avanzar en el objetivo de tener una alimentación sana y respetuosa con el medio ambiente a la vez que potencia la generación de redes de economía social y favorece los mercados endógenos”, asegura González.

La Red también propone una programa de actuación de ayuda sanitaria que mitigue los recortes en la Sanidad Pública y el encarecimiento de los medicamentos. Así, propugnan la creación de un banco de fármacos y la creación de asesorías sanitarias para todos los ciudadanos que se ven apartados de la sanidad pública.

La tercera pata sobre la que se asienta el proyecto de la Red será el programa de defensa contra la represión que tratará de poner freno a las sanciones, multas y denuncias que por su actividad militante están recibiendo cada vez más ciudadanos. En el marco de este programa la organización propone dos actividades básicas: la defensa jurídica de los afectados en coordinación con abogados del PCE/IU y una caja de solidaridad y fomento de actividades de difusión que permita canalizar las aportaciones económicas para hacer frente a las costas de los juicios.

Por último, la Red propone un programa de apoyo a la educación pública que permita a las familias  el material necesario para el curso escolar, la ropa adecuada y la asistencia del comedor escolar, en caso de que sea necesario.

Derechos fundamentales

La Red, que nació formalmente hace apenas seis meses, pretende establecerse a nivel estatal. Actualmente cuenta con diferentes núcleos en Madrid, en Cartagena y en Aragón. Muy a su pesar, asegura González, el recibimiento está siendo muy positivo entre los vecinos y está creciendo con velocidad. “Es triste que tengamos este crecimiento porque eso nos permite evaluar el alto grado de necesidad de la sociedad”, se lamenta.

En definitiva, asegura Ismael González, se trata de asegurar que ningún ciudadano se vea privado de sus derechos fundamentales por su situación económica y por “el sistemático desmantelamiento del Estado del bienestar”. “Se trata de que tú me ayudes a mí, yo a ti y nosotros a ellos y así ir generando dinámicas de cooperación y ayuda entre los vecinos de manera que todos puedan vivir mejor el ‘austericido’ que nos han impuesto”, sentencia González.

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